María Jesús Facal Rodríguez (Universidad de Vigo).
El efecto de las leyes bancarias de 1856 en Galicia: el caso del Banco de Emisión de La Coruña, 1857-1875
La tesis doctoral El efecto de las leyes bancarias de 1856 en Galicia: el caso del Banco de Emisión de La Coruña 1857-1875 fue leída en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Santiago, el 17 de julio de 2003. La dirección de la misma corrió a cargo del Prof. Joam Carmona Badía. Formaron parte del tribunal los Profesores Pedro Tedde (presidente), Carles Sudrià, Luis Alonso, José Ramón García y Lluis Castañeda.
El trabajo trata de explicar cómo surgió la constitución de un banco provincial de emisión, el “Banco de la Coruña”, y a qué intereses respondió. Intenta medir su aportación a la oferta monetaria y el nivel de aceptación de sus billetes, así como captar la dinámica de su actividad y los sectores a los que estuvo dirigida, los proyectos a los que destinó sus inversiones y los instrumentos financieros utilizados.
Analiza las líneas de actuación a través de la estructura y los cambios de su Activo y Pasivo. Se describe, en suma, la trayectoria del Banco a lo largo de sus diecisiete años de vida, se identifican los principales escollos con los que se encontró, y se aportan elementos para valorar la gestión realizada por sus dirigentes; se analizan, por último, el proceso y las causas que llevaron a los accionistas a tomar la decisión de su fusión con el Banco de España en1874.
Las fuentes primarias utilizadas son tres: la primera, la información semanal contenida en los libros de Actas de la Junta de Gobierno, que recogían información cuantitativa (las existencias de caja, los préstamos y descuentos en vigor) y cualitativa (discusiones y toma de decisiones); la segunda, los estados de situación mensuales del Banco, que recogen las partidas de su activo y pasivo; la tercera, las Memorias presentadas semestralmente ante la Junta General de Accionistas. Esas fuentes dan cuenta del tipo de documentación que generaba un banco de emisión y sirven de orientación o comparación con otros trabajos. Los datos que aportan se completan con otros extraídos de la prensa gallega, de los notarios de la ciudad, de la correspondencia del comisionado del Banco de España en A Coruña, de los libros de contabilidad de la Caja de Depósitos de A Coruña y de la Contaduría de Hacienda Pública de esta provincia, así como de la contabilidad y correspondencia del banquero Manuel Pérez Saenz, que fue corresponsal del Banco de La Coruña en Santiago desde 1865.
Se ha realizado un vaciado de los datos contenidos en los estados de situación mensuales del Banco. Puesto que tradicionalmente los estudios de los bancos provinciales de emisión se refieren a las cifras a final de año, a través de este trabajo se pretende constatar el interés de indagar en la información mensual.
Mediante el análisis de dichos datos, se ha comprobado que a lo largo de estos diecisiete años se producían ciertos ritmos en la actividad del banco. Como era de esperar, ni las cifras máximas ni las mínimas de sus series coincidían con el 31 de diciembre o el 30 de junio, fechas en las que habitualmente se disponía de información, por ser el momento de la liquidación de las cuentas y de presentación de memorias a los accionistas. Esos datos proporcionan una mayor información sobre las circunstancias que rodearon al Banco en la depresión económica española, la ralentización de su actividad o sus dificultades. Teniendo encuenta que esas cifras se enviaban al Ministerio de Hacienda y a la Gaceta de Madrid para su publicación, es probable que exista información para la mayoría de los bancos emisores. De ser así, podría efectuarse un estudio sistemático de todos los bancos para los que fuese factible, al menos para el período de la depresión económica, y con ello se podría afinar algo más nuestro conocimiento sobre dicho período.
Esta investigación pone de manifiesto que el uso de unas fuentes más amplias de lo que ha sido habitual para el estudio de los bancos de emisión, ha permitido detectar algunos elementos en la evolución de estas instituciones que no habrían aflorado de haberse limitado a utilizar los tradicionales balances semestrales. Es el caso, por ejemplo, de las inversiones en activos públicos, donde partidas como compras de letras, giros y libramientos del Tesoro no aparecen explícitamente ni en las Memorias ni en los estados de situación, mezclándose por tanto el volumen de crédito concedido al sector público con el del sector privado. Lo mismo sucede con los anticipos y préstamos a la Tesorería Provincial de Hacienda, una práctica muy habitual en el Banco de La Coruña, y que en la mayor parte de las ocasiones aparece incluida en la partida de descuentos y créditos en cuenta corriente. Es posible que esa actuación de sostén de las tesorerías provinciales se produjera también en otros bancos de emisión, especialmente en aquellos casos de ciudades que contasen con sucursales de la Caja General de Depósitos y donde escaseasen otros intermediarios financieros. De forma que los bancos provinciales en estas ciudades pudieron resultar para el Estado el medio más fácil de acceso a la financiación a corto plazo. De ser cierta esta hipótesis, las cuentas de créditos de otros bancos de emisión –especialmente de la periferia- incluirían una parte de crédito destinado a la Hacienda Pública. En esta tesis se resalta que estas inversiones, además de significar una distracción de recursos a la economía local, constituyeron una fuente de problemas de liquidez, porque los atrasos en el pago de las deudas por parte del Estado pusieron al Banco de La Coruña en aprietos en numerosas ocasiones, dejándolo sin metálico con el que responder a la convertibilidad de los billetes y forzándolo a destinar cuantiosos recursos a la adquisición de aquél.
La tesis se organiza en ocho capítulos. Los dos primeros se dedican a la descripción del proceso de constitución del Banco de La Coruña y de la estructura jerárquica de la empresa, destacando los principales acontecimientos y decisiones que tomaron cada uno de los directores. En el tercero se presenta una visión general de la historia del Banco, atendiendo a la evolución de sus principales variables, de cuyo comportamiento se deducen las etapas en las que se ha dividido el estudio. El cuarto y quinto se centran, respectivamente, en la descripción de las normas básicas sobre las que se asienta el funcionamiento del Banco en sus orígenes, y en el análisis de la etapa marcada por las crisis metálicas, las necesidades de recursos de la Hacienda Pública Española y la depresión de la economía española. El sexto describe cómo se concretó la crisis financiera de 1866 en el Banco. El séptimo analiza su proceso de recuperación posterior, en el que se aprecia la ralentización que supuso la Revolución de 1868 y el impulso a partir de 1870, interrumpido finalmente con la crisis de la Hacienda Pública en el 73 y la gran depresión internacional. El octavo examina el proceso de fusión y liquidación del Banco. Para terminar, se realiza una síntesis de las principales conclusiones, que se resum
en a continuación.
Los recursos del banco en los primeros momentos estuvieron basados en la emisión de billetes, una fuente que pronto tocó techo, pues la última emisión se realizó en el quinto año de vida (1862); desde entonces, la expansión estuvo protagonizada por las cuentas corrientes(una partida en la que consiguió captar en términos relativos más recursos que otros bancos de su tamaño), pero que se demostró muy dependiente de la coyuntura hasta el punto de reducirse casi a cero durante la crisis de 1866. Otras cuentas de pasivo, como por ejemplo las de Corresponsales acreedores, tuvieron un peso muy reducido.
El Banco utilizó sus recursos para conceder financiación a corto plazo al comercio y la industria local en forma de créditos en cuenta corriente, descuentos y préstamos con garantía, renglón éste que por término medio representó un 41% de su activo a lo largo de sus diecisiete años de vida. Se constata el peso decreciente de las operaciones de cartera. Se infiere, así, que el Banco centra su actividad en el mercado del crédito comercial, entrando sólo marginalmente en el de la negociación de letras. De esta forma, esta institución no habría transformado sustancialmente el funcionamiento de este último negocio en el ámbito de la ciudad, que habría continuado distribuido entre comerciantes banqueros, armadores y mayoristas diversos.
Por tanto, el Banco de la Coruña se asemejaría mucho más al modelo del Banco de Oviedo, estudiado por José Ramón García López, que al de otros, como el de Jerez. Los resultados obtenidos por el Banco de La Coruña a lo largo de su vida fueron modestos en comparación con otros bancos de emisión, pero en todo caso aceptables. En conjunto, la rentabilidad financiera del capital fue inferior a la de los Bancos de Barcelona y de España, aunque hubo períodos breves en los que la entidad coruñesa consiguió superar a ambos. El análisis de los dividendos repartidos permite observar que los accionistas salieron - como era de esperar- peor parados que sus homólogos de los Bancos de España, Barcelona y Bilbao, aunque mejor que los de otros bancos menores, como los de Reus, Oviedo, Santander y, desde luego, el de Málaga, que dejó de repartir dividendos tras la crisis de 1866. Sus beneficios procedieron en los primeros años a partes casi iguales de operaciones de cartera, préstamos y descuentos, cambiando esta distribución a raíz de las operaciones con la tesorería provincial de Hacienda y la compra de Deuda Pública (en 1861). Del lado de los gastos, es de resaltar el papel del coste de las adquisiciones de metálico como determinante de la caída de beneficios en los momentos más difíciles del banco. Como muestra de que la marcha y perspectivas del Banco debían de ser favorables se pueden considerar los siguientes factores. Primero, el hecho de que una vez publicado el decreto que le eliminaba el derecho de emisión, la actitud fue de resistencia, y que solo después de arduas negociaciones se aceptó la integración en el Banco de España; segundo, el que una parte importante de los accionistas crearon a continuación el Crédito Gallego.la Asociación Española de Historia Económica.
Aunque se tratara de un banco pequeño que se mantuvo en un segundo plano respecto a los comerciantes capitalistas locales en operaciones de cartera y divisas, el Banco de La Coruña realizó algunas contribuciones importantes a la difusión de nuevos hábitos económicos y financieros. En primer lugar, la difusión del uso de los billetes de banco; completó además esta función con la provisión de moneda metálica, necesaria para pagar las compras realizadas en el hinterland agrario y ganadero, contribuyendo así a evitar o suavizar el peligro de la deflación. En segundo lugar, difundió el descuento de efectos, instrumento financiero de uso frecuente en otras economías urbanas españolas más avanzadas como las de Barcelona, Madrid o Cádiz en aquel momento. En tercer lugar, colaboró al avance hacia la formalización de un mercado de crédito comercial, con una oferta estable de financiación y con un tipo de interés de referencia. En cuarto lugar, propició la extensión del uso de las cuentas corrientes a personas no necesariamente vinculadas a actividades mercantiles.
Finalmente, acostumbró a los accionistas de la ciudad a la asistencia a las Juntas Generales y a recibir información sobre las cuentas y la evolución de la empresa. Puesto que el principal recurso del Banco, los billetes, mostró una capacidad limitada de expansión, en el trabajo se plantea si otra opción distinta a la creación de un banco de emisión hubiese sido una alternativa adecuada para impulsar las actividades productivas y la modernización de la ciudad. Cabría pensar en una sociedad de crédito, y su posibilidad de captar recursos a través de la emisión de obligaciones como forma más adecuada de impulsar la inversión a más largo plazo. Se concluye que la propia experiencia del Banco de La Coruña no indica que existiese en la ciudad una fuerte demanda de tal tipo, por lo que tampoco se puede presentar la creación de una sociedad
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